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COMUNICADO DE PRENSA
18 de enero de 2005
Londres.- Para garantizar el fin de la impunidad por los peores delitos
cometidos en los conflictos de Sudán, el Consejo de Seguridad de la ONU debe
remitir la situación del país -incluido Darfur- al fiscal de la Corte Penal
Internacional. Igualmente, debe remitir al fiscal los delitos en aplicación
del derecho internacional que se cometan en cualquier parte del mundo.
En
repetidas ocasiones el Consejo de Seguridad de la ONU ha hecho hincapié en
su preocupación por el hecho de que Sudán no ha puesto fin a la impunidad, y
ahora está obligado a actuar para mantener una actitud coherente.
La Corte Penal Internacional, no obstante, sólo procesaría a unos pocos de
todos los responsables de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
El Consejo de Seguridad de la ONU y la comunidad internacional deben apoyar
una reforma global del sistema de justicia sudanés con el objeto de
facultarlo para procesar a los autores de delitos graves en virtud del
derecho internacional humanitario y las normas internacionales de derechos
humanos.
El derecho de las víctimas y sus familiares a la verdad y la justicia es un
elemento fundamental del proceso de reconciliación y paz en Sudán. Para que
dure la paz entre el norte y el sur de Sudán y acaben las violaciones de
derechos humanos contra los civiles que actualmente permanecen sitiados en
Darfur, los responsables de los peores crímenes con arreglo al derecho
internacional deben ser juzgados, afirma Amnistía Internacional en un
informe que ha hecho público hoy 18 de enero, titulado Sudán: ¿Quién
responderá por los crímenes?
Los habitantes de Darfur siguen arriesgando la vida al poner al descubierto
los descomunales abusos padecidos y buscar resarcimiento por ellos. En los
montes Nuba, la población sudanesa confía en que la paz les permita
averiguar la verdad oculta tras las "desapariciones" de familiares y amigos.
Comunidades afectadas por prácticas de esclavización en Bahr el-Ghazal han
manifestado su voluntad de ver procesados a los autores de estos abusos y
ver indemnizados a los supervivientes. En el norte, los abogados están
esperando a que se supriman las leyes de excepción que mantienen paralizadas
cientos de denuncias por actos de tortura para poder ayudar a sus clientes
a obtener la justicia que merecen. En el sur, muchos civiles temen futuros
actos de las milicias, que se comportan como si no tuvieran que rendir
cuentas ante nadie.
El gobierno sudanés y el Movimiento / Ejército de Liberación Popular de
Sudán (M/ELPS), partes en el acuerdo global de paz, deben mantener su
compromiso con una paz duradera para el pueblo sudanés construida sobre la
verdad y la justicia. Deben implicarse en un proceso dirigido a establecer
la verdad y lograr la reconciliación en el país.
Información complementaria
El acuerdo global de paz en Sudán, para acabar con la guerra civil entre el
gobierno central y el principal grupo armado (M/ELPS) librada en el sur del
país durante 21 años, se firmó el 9 de enero de 2005. Los protocolos y
convenios que forman este acuerdo de paz no hacen mención alguna de los
gravísimos abusos cometidos durante el conflicto, muchos de los cuales son
constitutivos de delito en virtud del derecho internacional.
En Darfur, en el oeste del país, el conflicto no ha cesado y la población
civil sufre ataques y desplazamientos forzosos. El Consejo de Seguridad de
la ONU ha encomendado a una comisión internacional de investigación que
"investigue de inmediato todas las denuncias de transgresiones del derecho
internacional humanitario y las normas de derechos humanos cometidas en
Darfur por todas las partes, constate también si se han producido o no actos
de genocidio e identifique a los autores de tales transgresiones a fin de
que los responsables rindan cuentas de sus actos". La Comisión debe informar
al Consejo de Seguridad de la ONU antes del 25 de enero de 2005. |