"Firma invitada" Carlos Sancho - Diario de Burgos (09/02/06)
La visita del presidente Putin a España ha llevado
a Amnistía Internacional (AI) a hacer públicas sus preocupaciones sobre
la situación de los derechos humanos en Rusia, mediante cartas
remitidas a las más altas autoridades del país en las que se pide que
los derechos humanos no se vean una vez más relegados en la agenda de
la visita. Si nuestras autoridades hiciesen caso a AI, deberían protestar ante el
presidente Putin por ejemplo, por el incremento de la hostilidad hacia
las ONG y los extremados niveles de acoso a los que están
sometiendo a algunas de estas organizaciones, poniendo en
verdadero peligro la libertad de asociación en Rusia.
También le deberían preguntar por las
desapariciones, torturas, violaciones, malos tratos y homicidios
indiscriminados de civiles que están teniendo lugar en relación con el
conflicto checheno a manos de miembros de las fuerzas de seguridad,
y por qué los medios de comunicación rusos pueden informar
libremente de los abusos cometidos por los grupos armados de oposición
chechenos, pero no pueden hacerlo apenas cuando los autores pertenecen
al ejército ruso.
Una tercera cuestión sería el mal funcionamiento del sistema judicial y
las graves represalias a las que han tenido que exponerse quienes han
recurrido, por ejemplo, ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y
que han recibido amenazas o incluso agresiones físicas; algunos,
simplemente han “desaparecido”.
Si tuviesen tiempo, también tendrían que preguntarle por los numerosos
casos de torturas y malos tratos denunciados por AI, o por las
agresiones racistas contra minorías étnicas y nacionales o contra
ciudadanos extranjeros que apenas se investigan o en todo caso se
resuelven con penas menores.
Tendría que explicar, por fin, el presidente Putin, por qué se les han
retirado los fondos y el apoyo oficial a muchos centros de apoyo
a mujeres maltratadas, cuando, según informes oficiales, se reconoce la
muerte de 9.000 mujeres sólo en el año 2003.
Todas estas preguntas se le deberían haber hecho al presidente Putin si
los derechos humanos fuesen de verdad la primera de las preocupaciones
de los gobiernos.
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