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"Firma invitada" Carlos Sancho. Diario de Burgos (Sep- 2005)
 Más de 60.000 personas se han sumado ya a la campaña que con el lema “un grito de protesta puede acabar con mil gritos de dolor” puso en marcha Amnistía Internacional (AI) el 26 de junio con motivo del Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura. Esta campaña se enmarca en los casos de tortura detectados en la llamada “guerra contra el terror” y las apelaciones serán enviadas directamente al Presidente de los Estados Unidos.
Basta con entrar en la página web www.actuaconamnistia.org o llamar al teléfono 902 55 00 05 para adherirnos a esta acción.
En la misma página pueden apoyarse otros llamamientos, como el realizado en favor de David Hicks, de 29 años de edad y padre de dos hijos, que lleva más de tres años recluido en la más absoluta indefensión jurídica en la base militar norteamericana de Guantánamo (Cuba). David Hicks afirma que sólo le permitieron salir de su celda tras 8 meses de reclusión, que ha sido golpeado repetidamente, privado del sueño y obligado a tomar una medicación desconocida. Sólo pudo hablar con su abogado tras casi dos años de reclusión.
Una rápida ojeada por la misma página de Amnistía Internacional nos muestra otros casos, como el del monje católico Nguyen Thien Phung (Huan), quien lleva 18 años recluido en una cárcel vietnamita por impartir cursos de formación y distribuir libros religiosos sin autorización del gobierno. Junto a él hay otros muchos presos de conciencia para los que AI pide su inmediata puesta en libertad.
También podemos encontrar una acción dirigida a las autoridades nicaragüenses en protesta contra la legislación que castiga las prácticas homosexuales consentidas entre adultos y otros muchos llamamientos a la participación ciudadana. Una participación que en muchos casos ha demostrado su eficacia obligando a los gobiernos a poner en libertad a presos de conciencia o a cambiar su legislación haciéndola más acorde con los derechos humanos. Los ciudadanos tenemos mucho que decir, no podemos permanecer pasivos. Como dice AI, nuestra firma es nuestra voz. Hagamos que se oiga. |