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Irán: Ejecución de menores |
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lunes, 31 de octubre de 2005 |
Carlos Sancho "Firma invitada", Diario de Burgos (21/10/05)

Después de que los tribunales estadounidenses
hayan prohibido la ejecución de menores, Irán es uno de los
escasos países que siguen ejecutando a personas que cometieron sus
delitos con menos de 18 años. Desde enero se han producido en Irán
cuatro de estas ejecuciones, en algún caso sin esperar siquiera a que
el condenado cumpliera la mayoría de edad.
Las últimas tuvieron lugar
el 19 de julio, cuando un joven de 18 años, identificado simplemente
como A. M., y un menor, Mahmoud A, fueron ahorcados en público en la
localidad nororiental de Mashhad. Se les acusaba de agresión sexual a
un niño de 13 años y antes de morir recibieron 228 latigazos por
ebriedad, alteración del orden y robo. Una semana antes había sido ejecutado Ali
Safarpour Rajabi, de 20 años, acusado de haber matado a un
agente de policía cuando contaba 16 ó 17 años (los informes sobre
su edad no coinciden).
Amnistía Internacional (AI) le ha recordado al gobierno iraní que al
haber suscrito la Convención sobre los Derechos del Niño y el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Irán tiene la obligación
de no ejecutar a personas por delitos cometidos cuando eran menores de
18 años.
Las autoridades iraníes llevan cuatro años estudiando la posibilidad de
aprobar una legislación que prohíba este castigo brutal e inhumano, una
decisión que está encontrando numerosos obstáculos, por lo que ahora es
un buen momento para que gobiernos y ciudadanos presionen a las
autoridades iraníes. Una buena forma de hacerlo es entrar en la página
web de Amnistía Internacional (AI) www.es.amnesty.org y firmar las
peticiones contra la pena de muerte a menores. Entre los casos
recogidos por AI resulta especialmente doloroso el de Leyla
Mafi, obligada a prostituirse desde que tenía 8 años, y que ha
sido condenada a muerte “por ejercer la prostitución y mantener
relaciones sexuales fuera del matrimonio”. En este caso, la
presión internacional ha conseguido que, de momento, su vida no corra
peligro, pero sigue estando condenada a muerte. La fuerza de la opinión
pública puede hacer que las cosas cambien. En Irán y en otros lugares
del mundo.
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