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"Firma invitada" Carlos Sancho. Diario de Burgos, 12-02-05
Mientras la publicidad se empeña en mostrarnos el regalo de diamantes como una clara señal de amor y fidelidad, un nuevo informe de Amnistía Internacional (AI) advierte a los consumidores de que probablemente esos diamantes que regalan el día de San Valentín sean producto de la guerra y de crímenes contra los derechos humanos.
Alessandra Masci, experta de esta organización, ha declarado: “El comercio de diamantes procedentes de zonas en conflicto de países como Angola, la República Democrática del Congo, Liberia y Sierra Leona ya ha causado la destrucción de naciones y se ha cobrado millones de vidas. Sin embargo, la respuesta de algunas empresas ha sido: ‘a nosotros no nos concierne, hay cosas más importantes en la vida.”
Hace ya más de dos años que el sector del diamante se comprometió a establecer un sistema de autorregulación con garantías escritas para evitar la adquisición de diamantes procedentes de zonas en guerra o en las que se cometen graves violaciones de derechos humanos. Poco se ha avanzado desde entonces, ya que, según demuestra el estudio realizado por AI entre minoristas y distribuidores de diamantes en Australia y en seis países europeos, sólo una de cada cinco empresas puede explicar de forma satisfactoria lo que está haciendo para cumplir este compromiso.
AI ha enviado cartas y cuestionarios a 291 empresas del sector. De ellas sólo respondieron 94, el 32 por ciento. De éstas, más de la mitad admitieron que no tienen política alguna sobre los diamantes procedentes de zonas en conflicto. Del resto, más de las tres cuartas partes no facilitaron detalles adecuados sobre cómo se está aplicando el sistema de garantías ni sobre qué normas, procedimientos y medidas de auditoría aplican para respaldarlo. En definitiva, menos del 20 por ciento proporcionaba por norma una garantía a sus clientes.
Los resultados ponen de manifiesto la necesidad urgente de que sean los gobiernos los que ejerzan una supervisión eficaz sobre el sector del diamante, ya que se ha demostrado que la autorregulación no funciona. AI propone que los gobiernos realicen auditorías e inspecciones rigurosas para asegurar que efectivamente se detiene el comercio de diamantes en zonas de conflicto.
También los consumidores pueden desempeñar un importante papel, exigiendo a los minoristas garantías por escrito que demuestren que los diamantes que compran no proceden de estas zonas, y que por lo tanto, no contribuyen a que se cometan abusos contra los derechos humanos.
Amnistía Internacional en:www.es.amnesty.org y en el teléfono 902 119 133. |