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Educación para la ciudadanía |
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lunes, 17 de septiembre de 2007 |
"Firma invitada" Carlos Sancho Diario de Burgos (15/09/07)
 España lleva más de diez años de retraso en el cumplimiento de su compromiso con Naciones Unidas y el Consejo de Europa de llevar a las aulas la cultura de los derechos humanos. La nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, es, según Amnistía Internacional (AI), un paso en la dirección correcta, ya que sus contenidos se ajustan en conjunto a las recomendaciones de estos organismos internacionales, pero es un paso insuficiente para un objetivo tan importante como es formar ciudadanos tolerantes, solidarios, responsables y comprometidos con los derechos humanos.
Es insuficiente en primer lugar, por el escaso
número de horas dedicadas, sobre todo en Educación Secundaria. No está
de más recordar que países como Irlanda, Portugal, Suecia o Polonia nos
superan en este aspecto.
En segundo lugar, no están previstos mecanismos más amplios para la
promoción de los derechos humanos, como sería su inclusión en la
formación de los docentes y de quienes se forman para serlo. Es
preocupante, por ejemplo, que no haya contenidos obligatorios en este
campo en las titulaciones de Magisterio.
Es también imprescindible que el Gobierno establezca una Comisión
Nacional de Seguimiento de derechos humanos, que ya existe en países
como Alemania y Francia, que se ocupe de coordinar y verificar la
correcta implantación de una asignatura que en la actualidad incluyen
en sus planes de estudio veinte países europeos, de conformidad con lo
previsto en el Programa Mundial de Naciones Unidas para la Educación en
Derechos Humanos.
Habría que recordar, además, que el 16 de octubre de 2002, el Consejo
de Europa, a través de la Recomendación 12/2002 de su Comité de
Ministros, apoyada por el Gobierno español del Presidente Aznar, pedía
a los gobiernos de los Estados que “hagan de la educación para la
ciudadanía democrática un objetivo prioritario de la política educativa
y de sus reformas”.
Se trata de una cuestión en la que nos jugamos mucho y que debería, por
tanto, quedar fuera de la confrontación política. Por el bien de todos.
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Modificado el ( lunes, 17 de septiembre de 2007 )
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