|
"Firma invitada" Carlos Sancho, Diario de Burgos 02-02-05.
 Cualquiera que haya viajado en avión, sabe que los equipajes llevan un moderno sistema de control que permite seguir el rastro de una maleta entre los diferentes aeropuertos del mundo. Algo similar ocurre con los alimentos transgénicos, y no está mal que así sea. Sin embargo no puede seguirse el rastro a las armas que se utilizaron en la reciente matanza de 150 personas en Gatumba, Burundi. Si hubiera existido un mecanismo de rastreo, quienes vendieron la munición a los asesinos podrían haber sido obligados a rendir cuentas, pero ese mecanismo no existe, como denuncian Amnistía Internacional (AI), Intermon Oxfam (IO) y la Red Internacional de Acción contra las Armas Ligeras (IANSA) en un nuevo informe de su campaña Armas bajo Control.
Y es que la ausencia de un sistema mundial para rastrear las armas ligeras y la munición nos lleva a que no se pueda hacer responsables a los países exportadores de que sus armas se usen para cometer graves abusos contra los derechos humanos, acabando en manos de criminales de guerra o en países en los que contribuyen a perpetuar los conflictos y a hipotecar el desarrollo de las comunidades.
El informe muestra que, aunque las armas y la munición suelen llevar números de serie básicos, no existe un sistema mundial de registro de esta información en las ventas de armas. Esto hace que esos números de serie sean inútiles para rastrear y encontrar cargamentos ilegales de armas.
El informe insta a la ONU a adoptar inmediatamente un sistema legalmente vinculante de marcado y rastreo de armas ligeras y munición, algo que puede conseguirse en la conferencia que para analizar este problema acaba de inaugurarse en Nueva York, si la resistencia de los gobiernos no lo impide.
Como afirma Esteban Beltrán, director de AI en España, “el comercio ilícito de armas alimenta los abusos contra los derechos humanos en una escala masiva. Cada año miles de personas son asesinadas con armas que no pueden ser rastreadas. Millones más se ven privadas del derecho a un nivel de vida adecuado, a servicios de salud y a la educación porque se desvían fondos para comprar armas ilegales. Ya es hora de que el mundo cuente con una manera de identificar claramente a quienes están detrás de este cínico y mortal comercio y llevarlos ante la justicia”.
Un sistema de rastreo permitiría combatir el uso indebido de armas al permitir su seguimiento desde el momento de su fabricación hasta su llegada al usuario final. Ayudaría a identificar a los intermediarios que violan las leyes nacionales o internacionales, a hacer respetar los embargos de armas y, en última instancia, a salvar vidas.
Amnistía Internacional en www.es.amnesty.org, y en el 902 119 133. |